38. ¿Sí vale la pena creer? Marzo 1 2015
¿Puede el ser humano desconectarse de Dios?
37. ¿Sí vale la pena creer? Febrero 22 2015
Presencia de Dios en la historia humana
36. ¿Sí vale la pena creer? Febrero 15 2015
Las imágenes de Dios en el Antiguo Testamento
35. ¿Sí vale la pena creer? Febrero 8 2015
Diálogo de la fe con la ciencia y con los no católicos
34. Sí vale la pena creer? Febrero 1, 2015
¿Cómo dialogar con los no creyentes?
33. ¿Sí vale la pena creer? Enero 25 2015
No es Dios un Dios violento
No. 32 ¿Sí vale la pena creer? Enero 18, 2015
¿Cuál es la imagen de Dios que conocemos?
PROGRAMA 303 DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA NAVIDAD 2014, Diciembre 18 2014
El nacimiento de Jesús, enseñanza social
Vamos a dedicar este programa a la Navidad. ¿Qué mejor tema social que el nacimiento de Jesús que vino a hacernos compañía en los momentos de alegría como también en los de dificultades y tristezas? El niño que nació pobre y tuvo preferencia por los sencillos y los humildes.
Voy a tomar consideraciones del papa emérito Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús. Vamos también a escuchar música de Navidad. Algunas melodías tradicionales, antiguas, y otras de esta época. Música de otros países y también villancicos colombianos. Gracias por estar una vez más con nosotros.
Vamos a empezar con música del siglo XVIII, un trozo del Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach, interpretado por el coro de la radio de Berlín.
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MÚSICA –
La venida del Mesías, de Jesucristo, la preparó Dios a través de siglos. Eligió primero un pueblo, que fuera su pueblo, cuyo padre fue Abraham, y que vivió en Mesopotamia alrededor de 1800 años antes de que a María le fuera anunciado que ella, la llena de gracia, sería la madre del esperado Mesías. Digamos que ese tiempo de Adviento, de preparación, de espera del advenimiento del Salvador, duró unos 1800 años.
Y el Mesías llegó; como había sido anunciado nació en Belén, que hoy queda en Palestina. Desde entonces el mundo se llenó de la luz del evangelio. Los cristianos celebramos con inmensa alegría ese acontecimiento incomparable: que Dios se hiciera uno de nosotros, un niño como nosotros, y nos dio a conocer, de manera cercana, cómo es Dios.
La fe cristiana fue llevando esa buena noticia a todo el mundo. No ha sido fácil hacer entender la profundidad del mensaje del evangelio, mensaje de amor, con todo lo que el amor lleva consigo. Porque el amor de verdad no es solo palabras. En nuestro siglo XXI, el mundo conserva la alegría de la Navidad; ilumina las casas, las calles, pero se le ha olvidado que las luces se encienden para celebrar la luz esplendorosa de la verdad, Jesucristo, que vino para iluminar nuestra vida, para llenar de luz la historia. Fue Jesucristo, la luz que no se extingue, el regalo más maravilloso de Dios a la Humanidad; por eso, como una pequeñísima imitación de la bondad de Dios nuestro padre, también nosotros damos regalos a nuestros parientes y amigos. No podemos olvidar que ese es el significado de nuestras luces en las ciudades y de nuestros regalos en Navidad. En honor de la Virgen María, la Madre de Jesús, vamos a escuchar
2. MÚSICA – AVE MARÍA de Gounod, Sara Brightman con la Royal Philarmonic Orchestra
El espíritu mercantilista del mundo vio en los regalos de Navidad la gran oportunidad de hacer negocios y nos contagió. Está bien que mostremos nuestra alegría y cariño con los regalos, pero recordemos su significado. El Adviento del comercio se anticipa a nuestro Adviento católico. La preparación material de la Navidad la empezó el comercio desde octubre; ocho semanas antes de la Navidad. Cuatro semanas antes del tiempo de Adviento. Ya entonces adornaron sus locales y pusieron música de Navidad. Nuestra preparación litúrgica comenzó después, el primer domingo de adviento, cuatro semanas antes de la Navidad. Las cuatro velas de la corona de adviento y las lecturas de la Sagrada Escritura nos fueron llevando por el camino de preparación para la conmemoración del gran suceso del nacimiento de Jesucristo.
Antes del nacimiento de Jesús en Belén, Dios había ido preparando el terreno para ese gran acontecimiento. Lo comentaremos después de escuchar Adeste Fideles, el villancico atribuido al católico inglés John Francis Wade. Otros lo atribuyen al rey Juan IV de Portugal. Lo cierto es que hoy se canta en la Navidad en todo el mundo, para invitar a adorar al niño recién nacido. Vamos a escuchar la interpretación del coro mormón del Tabernáculo
3. MÚSICA – O come all ye faithful
Decía que antes del nacimiento de Jesús en Belén, Dios había ido preparando el terreno para ese gran acontecimiento. Nos dice Benedicto XVI en su libro La Infancia de Jesús, que Lucas comienza su relato de la infancia de Jesús poniendo este acontecimiento en el contexto histórico universal. Narra Lucas en el capítulo 2 de su evangelio: En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Por primera vez, dice Benedicto XVI, se empadrona «al mundo entero». Un censo del todo el imperio romano…
El mundo entero; ¿no era una exageración del emperador Augusto creer que su imperio era el mundo entero? Bueno sí, así lo veía él porque el imperio romano, el mundo dominado por Roma, era muy extenso y Augusto había logrado unificar la lengua de todos los territorios conquistados. Al conocer todos la misma lengua, se facilitó a esa comunidad de pueblos entenderse en el modo de pensar y de actuar y al mismo tiempo se facilitó la entrada del mensaje universal de salvación. Así se preparó la llegada de la «plenitud de los tiempos». Eso significó la llegada del mesías anunciado por los profetas desde siglos antes, en el momento preparado por Dios.
Hay algo más: la llegada del emperador Augusto fue considerada como la llegada de una época nueva, en que todo tenía que cambiar. Augusto mismo se consideraba el salvador, que ha traído al mundo la paz. Él como gobernante del imperio, consideraba qué había llevado la paz universal a su inmenso imperio, y así fue por un tiempo. ¿Era solo una imagen, un presagio quizás de que el verdadero rey del mundo entero, el príncipe de la paz iba a llegar en ese tiempo?
Vamos ahora a escuchar la canción de Navidad Oh Little town of Bethlehem, Oh pequeña ciudad de Belén, cantada por Nat King Cole, con la London Symphony Orchestra.
4. MÚSICA
Que Lucas haya señalado en su evangelio el tiempo histórico en que nació Jesús es muy importante. Benedicto XVI anota que la fijación del año del nacimiento de Jesús se remonta al monje Dionisio el Exiguo, quien vivió alrededor del año 550 de nuestra era y evidentemente se equivocó en algunos años en su cálculo, porque el censo ordenado por Augusto se realizó en tiempo de Herodes el Grande quien ya había muerto en el año 4 a.C., según esos equivocados cálculos. El censo, según los datos que se conocen, se llevaba a cabo en varias etapas, duraba varios años. Se conoce por diversas fuentes, que los ciudadanos sujetos al censo debían presentarse allí donde tuvieran tierras, de manera que José debió ir con María a Belén porque él disponía allí de alguna propiedad. Todo esto se había preparado para que se cumpliera la profecía del profeta Miqueas , según el cual el Pastor de Israel, como llama al mesías, debía nacer en Belén. (Miq 5, 1-3): Mas tú, Belén-Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.
El nacimiento de Jesús, el Mesías, en Belén, fue anunciado siglos antes. Jesucristo, el Dios hecho hombre es un personaje histórico, no es una invención. Se sabe dónde y cuándo nació, dónde vivió, dónde fue muerto por nuestros pecados y dónde resucitó.
Escuchemos ahora música colombiana de Navidad; un currulao, La Estrella de mar. Música del Pacífico colombiano, cantado por su autora María Olga Piñeros Lara y la voz infantil de su hijo Andrés Gerónimo Campos Piñeros. Inmediatamente después, en la pista 2, oiremos la guabina Vamos todos a cantar, también con María Olga Piñeros
5. MÚSICA La Estrella de Mar, María Olga Piñeros y voz infantil de su hijo.
Lucas nos cuenta que mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto y dio a luz a su hijo, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. Benedicto XVI comenta:
(…) no había sitio para ellos en la posada. La meditación en la fe de estas palabras ha encontrado en esta afirmación un paralelismo interior con la palabra, rica de hondo contenido, del Prólogo de san Juan: «Vino a su casa y los suyos no lo recibieron (Jn 1,1). Para el Salvador del mundo, para aquel en vista del cual todo fue creado (Cf Col 1,16), no hay sitio. Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza (Mt 8,20). El que fue crucificado fuera de las puertas de la ciudad (cf Hb 13,12) nació también fuera de sus murallas.
Demos ahora espacio a música moderna de Navidad. Escuchemos música de Dave Koz y amigos, Smooth Jazz Christmas, una overtura de jazz suave para la Navidad.
6. MÚSICA
Como sabemos, los primeros testigos del nacimiento de Jesús en Belén fueron unos pastores que pasaban la noche cuidando a sus ovejas. Sobre los pastores, Benedicto XVI hace esta consideración en su libro La Infancia de Jesús:
Jesús nació fuera de la ciudad, en un ambiente en que por todas partes en sus alrededores había pastos a los que los pastores llevaban sus rebaños. Era normal por tanto que ellos, al estar más cerca del acontecimiento, fueran los primeros llamados a la gruta.
Inmediatamente el papa emérito aclara que no fueron los pastores los primeros en llegar al pesebre solo porque estaban exteriormente cerca, sino porque los pastores estaban también interiormente cerca de Dios que se hizo niño, más cerca que los ciudadanos que dormían tranquilamente. Dice Benedicto XVI: Esto concuerda con el hecho de que formaban parte de los pobres, de las almas sencillas, a los que Jesús bendeciría, porque a ellos está reservado el acceso al misterio de Dios (cf. Lc 10,21s). Ellos representan a los pobres de Israel, a los pobres en general: los predilectos del amor de Dios.
7. MÚSICA – Escuchemos del canadiense Michael Bublé, Noche de Paz
G.K. Chesterton escribió la siguiente oración para los días de Adviento: Humildísimo Señor Jesús, tú nos enseñaste, por medio de tu encarnación, el significado de preocuparse por los demás. En ti no hay ni vanidad ni ambición; en ti solo hay amor por los demás y deseos de servir. Deseamos con pasión seguir tu ejemplo. Te suplicamos que nos ayudes a servir a los demás como tú nos serviste a nosotros; del mismo modo en el que tú tomaste nuestra forma humana para servirnos, que nosotros también podamos asumir los intereses de los demás y que, como tú, con alegría nos convirtamos en esclavos de sus necesidades.
Antes de terminar, permítanme agradecerles su dedicación a acompañarme en el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia que ya lleva unos cuantos años y aproximadamente 400 programas. Agradezco a Wilson Urquijo, el excelente y paciente productor y a las personas que antes de él me ayudaron, entre otros a Magola Quintero. Que el Señor traiga a todos y a sus familias muchas bendiciones en esta Navidad y los acompañe en cada paso que den en el Año nuevo. Desde el año 2015, hasta cuando Dios quiera, seguiré por Radio María de Colombia solo con el programa ¿Sí vale la pena creer? que se transmite los domingos a las 9:30 a.m., hora de Colombia. De esas charlas seguiré subiendo el audio al blog y se podrán escuchar cualquier día, a cualquier hora, desde cualquier lugar del mundo.
Al terminar este programa, preguntémonos: ¿Estamos listos para la Navidad? ¿Ya está listo el pesebre?, ¿ya conseguimos los regalitos? ¿Incluimos entre los destinatarios de nuestros regalos a algún niño pobre? ¿Y, la preparación más importante: estamos listos espiritualmente para recibir al Niño en la Navidad? Feliz Navidad para todos. Encomendémonos unos a otros.
Reflexión 302 – Doctrina Social Papa Francisco a Parlamento EuropeoDiciembre 4 2014
De San Juan XXIII al Papa Francisco
El programa anterior lo dedicamos a leer el discurso que el papa Francisco dirigió al Parlamento Europeo, el pasado 25 de noviembre, 2014, que muestra la coherencia de la DSI enseñada por los papas en sus diversos documentos. Interrumpimos el estudio de la encíclica M et magistra, de San Juan XXIII, para leer el mencionado discurso del papa Francisco. Habíamos leído antes el N° 157 de la encíclica M et m, en el cual el papa Juan habla de la obligación que a las naciones que disfrutan de abundante riqueza económica, esa riqueza les impone de no permanecer indiferentes ante los países cuyos miembros, oprimidos por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos fundamentales del hombre. Esta obligación se ve aumentada por el hecho de que, dada la interdependencia progresiva que actualmente sienten los pueblos, no es ya posible que reine entre ellos una paz duradera y fecunda si las diferencias económicas y sociales entre ellos resultan excesivas.
Voy citar algunas de las frases del discurso de papa Francisco que leímos hace una semana y terminaré luego la lectura de lo que nos faltó leer de ese discurso.
Una Europa un poco envejecida y reducida
Dijo el papa que la imagen de una Europa más amplia e influyente, que le ha dado la organización de la Unión Europea, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.
Al dirigirse el papa Francisco a esa Europa envejecida, menos protagonista, les dijo que desde su vocación de Pastor, deseaba enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento (…) Una esperanza basada en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida.
En esas palabras de esperanza en Dios, se entiende muy bien que les habla un Pastor, que al mismo tiempo es un estadista. El papa es el pastor, hombre de fe, que sabe bien de su obligación de orientar al mundo para que siga los planes de Dios, y es el estadista que es consciente de la obligación que tiene de regir la ciudad terrena según los planes de Dios. Por eso más adelante les recuerda a los parlamentarios europeos, que los fundadores de esa organización confiaron en la capacidad de todos para la superar las divisiones, porque confiaban no solo en el hombre como un ciudadano económico sino en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente. Era algo así como recordarles que esos fundadores de la Unión Europea eran creyentes. Como entre los actuales parlamentarios hay sin duda otros no creyentes, les subraya a continuación el estrecho vínculo que existe entre (…) «dignidad» y «trascendente». Los creyentes sabemos bien que la dignidad de la persona humana nos viene de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.
El papa Francisco concreta la idea de la dignidad trascendente del ser humano
Continuó así su discurso al Parlamento Europeo:
…hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa «brújula» inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado; significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un ser relacional. Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor.
Vuelvo ahora a leer uno de los párrafos del discurso del papa Francisco al Parlamento Europeo, que más llamaron la atención a los periodistas de todo el mundo. Dijo el papa Francisco:
(…) junto al proceso de ampliación de la Unión Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas. Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio, de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones.
Cuando predominan las cuestiones técnicas y económicas en los debates políticos
El papa se refiere luego a algunos estilos de vida egoístas que se caracterizan por la opulencia y un comportamiento indiferente respecto a los más pobres. Dice el papa que predominan las cuestiones técnicas y económicas en los debates políticos, en perjuicio del ser humano al que se reduce a un mero engranaje de un mecanismo, como si fuera un bien de consumo que se descarta sin muchos reparos como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer.
Se absolutiza la técnica
El papa Francisco dice que esa conducta se debe a que se absolutiza la técnica. Es decir que se atribuye a la técnica un valor absoluto, sin límites, sin condiciones. Por eso se llega al extremo de realizar algo que sea técnicamente posible sin tener en cuenta si eso que se hace es moral, ético, o no. El papa Francisco dice que si se absolutiza la técnica se llega a confundir los fines con los medios. Es claro que la técnica nos puede proporcionar instrumentos, medios para conseguir un fin ético, pero la técnica no es un fin en sí misma.
La vocación parlamentaria a preocuparse de la fragilidad humana
Y leo el bello párrafo siguiente. Dijo el papa Francisco:
…afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio. Ustedes, en su vocación de parlamentarios, están llamados también a una gran misión, aunque pueda parecer inútil: Preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la «cultura del descarte». Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad.
El último párrafo que leímos la semana pasada del discurso del papa Francisco al Parlamento Europeo, se refiere a que el futuro de Europa depende de su regreso a Dios, a un encuentro del cielo y de la tierra, es decir de la realidad terrena con sus dificultades, y del cielo. De esos dos elementos: lo terrenal y lo trascendente dice el papa en el último párrafo que leí en el programa pasado:
El futuro de Europa depende del redescubrimiento de la dimensión trascendente
El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel «espíritu humanista» que, sin embargo, ama y defiende.
Continúo ahora con lo que nos faltó leer. Dice así:
Precisamente a partir de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estaría en manos de las modas y poderes del momento. En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona.
La herencia cristiana innegable en la cultura de Europa
Como lo hizo Benedicto XVI, el papa Francisco recuerda a los parlamentarios europeos la herencia cristiana innegable en la cultura de Europa, el patrimonio cristiano de Europa. Y siguió así:
Por ello, quisiera renovar la disponibilidad de la Santa Sede y de la Iglesia Católica, a través de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Unión Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque «es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia».
A este respecto, no podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos.
Lo que significa la unidad en la diversidad como lema de Europa
El lema de la Unión Europea es Unidad en la diversidad, pero la unidad no significa uniformidad política, económica, cultural, o de pensamiento. En realidad, toda auténtica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que está tanto más unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser más plenamente sí mismo sin temor. En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el ámbito particular que como pueblo.
Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Unión Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza recíproca.
Voy a volver a leer este párrafo tan interesante.
…toda auténtica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que está tanto más unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser más plenamente sí mismo sin temor. En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el ámbito particular que como pueblo.
Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Unión Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza recíproca.
Interpretar los signos de la presencia de Dios en medio de la pluriculturalidad, cambios permanentes e injusticias sociales
En el plan de evangelización de la arquidiócesis de Bogotá, se nos pide que aprendamos a ver la presencia de Dios en esta ciudad región en donde hay ahora una débil adhesión a la persona de Jesucristo, que impide leer e interpretar los signos de la presencia de Dios en medio de la pluriculturalidad, cambios permanentes e injusticias sociales. Y nos invita a trabajar en la evangelización con una actitud dialogante. Por el párrafo del papa Francisco que acabo de leer, podemos ver que el plan de evangelización de la arquidiócesis de Bogotá está en consonancia con los lineamientos propuestos por el papa, tanto en su discurso al Parlamento Europeo como desde antes, en su exhortación apostólica Evagelii gaudium, La alegría del evangelio. En una ciudad tan grande como Bogotá son más notorias esas características de pluriculturalidad, de cambio y de injusticias sociales, porque recibe a muchas personas de todas las regiones que vienen a buscar una vida más amable que la que viven en su región. Claro que la variedad de culturas en Europa es diferente. Pues esos países reciben refugiados de todo el mundo.
En el siguiente párrafo el papa Francisco plantea al Parlamento Europeo la exigencia de hacer la democracia una realidad y no de mera palabra. Dice así:
En esta dinámica de unidad-particularidad, se les plantea también, Señores y Señoras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia, la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepción uniformadora de la globalidad daña la vitalidad del sistema democrático, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos políticos entre sí. De esta manera se corre el riesgo de vivir en el reino de la idea, de la mera palabra, de la imagen, del sofisma… y se termina por confundir la realidad de la democracia con un nuevo nominalismo político. Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas «maneras globalizantes» de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.
Cuando las ideas se separan de la realidad y la retórica de la fe
Como vemos hay hoy muchos ismos: totalitarismos, fundamentalismos, etc, que reúnen las diversas ideologías y que por ser diversas propician la desunión y como dice el Papa diluyen la realidad. No bajan a resolver los problemas que sufre la gente, se quedan en las teorías de sus ideologías.
En la exhortación apostólica Evangelii gaudium, cuando trata este mismo asunto de la separación entre la idea y la realidad, en el N° 232 dice:
Hay políticos – incluso dirigentes religiosos – que se preguntan por qué el pueblo no los comprende y no los sigue, si sus propuestas son tan lógicas y tan claras. Posiblemente sea porque se instalaron en el reino de la pura idea y redujeron la política o la fe a la retórica. Otros olvidaron la sencillez e importaron desde fuera una racionalidad ajena a la gente.
Qué importante pensamiento que nos pone a reflexionar a quienes colaboramos en la evangelización. Que no nos parezca suficiente la retórica, el hablar bonito y con entusiasmo. Que encarnemos el mensaje en la realidad.
¿Qué significa dar esperanza a Europa?